Ataque de histeria,"colectiva o no".
Se niega en nacer la sangre de los días encerrados-
y la tranquilidad -inaceptable a mi persona-
no es mas que la parábola del niño que no quiere sentirse solo en casa.
Resulta que no juego y no sintiendo
siento que no siento:
El miedo hacia los trenes donde viajaba dieron siniestros sucesos de destierros,
y en mi alma poblada de ilusiones viajó la nube apuñalada
derramando lagrimas negras de sucias caricias caídas.
SEÑORES PASAJEROS: Arde la turbulencia en el bus de vida.
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PabloGuerrero
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